Los matices, sobre todo, van orientados a la sexualidad. Basada en una novela de Mc Cullers, Reflejos en un ojo dorado narra la historia de unos cuantos personajes en una academia militar. Lugar de supuesta virilidad, donde algunas mujeres (Elizabeth Taylor está más que bien) tienen más fuerza que hombres y otras pagan su feminidad/sensibilidad con la locura. Ese contrapunto a los trajes militares que es el ayudante afeminado, el soldado voyeaur que mira por la ventana y camina hacia habitaciones por las noches. En esa tensión que se mantiene durante prácticamente toda la película.

Reflejos en un ojo dorado habla de la soledad moderna, de las incertidumbres personales, de lo que uno oculta en su soledad "de corredor de fondo"... donde todo se expresa en el dominio que realizamos sobre los demás. Así no es extraño que ver a Brando preguntándose por el liderazgo, sollozando y con esos silencios largos, nos sea familiar al individuo contemporáneo. Esa idea de que toda sensibilidad debe desaparecer, a la fuerza incluso, no lleva a crear mejores personas, al contrario, sólo a convertirnos en domadores de los demás. Eso, o la locura, claro. Cinta necesaria pues.
Flexibilicen su conciencia con este semi-hit de Suede, "So Young", un canto a todo eso que se nos fue y, como mucho, sólo queda guardado en canciones.
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