
Incluso sus etapas más decadaentes (Las Vegas, el mogollón de películas, Hawaii -véase la imagen-) tienen un encanto especial. Dicen que el único hombre que El Rey se sorprendió de conocer fue a Marlon Brando (quizá de ahí esa pasión suya por el cine), pero, seguro, nadie quedó indiferente a su presencia.
En breve se publicará un libro sobre la relación de Elvis y las mujeres, se dice también en esta obra que una de las chicas Russ Meyes, la mexico-filipina pechugona (la de Faster Kill Pussycat!, ) fue la que introdujo al rockero en el arte del cunnilingus. La vida de Elvis, el primer ídolo de masas (además, y esto creo que es muy importante, de origen humilde), obsesionado con su madre, con las adolescentes, bebedor compulsivo de Pepsi, que regalaba coches a diestro y siniestro, que hacía recoger a sus fans el polvo sobre las sillas en que se sentaba, filetes mordisqueados guradados en urnas... Elvis, una vida que merece ser observada con lupa.
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