
Biedma era un adelantado a su tiempo, con una sofisticación (escrita y personal) rara para la época, como un visitante del futuro, excesivo y perfecto (como son las cosas que merecen la pena). El poeta de la experiencia ha quedado mucho más que el resto de su quinta y no creo, claro, que por casualidad. Que se lleven al cine sus escenas de cama tampoco es un problema, el problema es que sus versos no estén en las clases de secundaria, entre tanto Lorca, tanto Mio Cid y tanto cuento. El problema de este país, como siempre, es que no lee ni el que tiene que leer. Spain is Pain.
Y cuidado con los ojos de la gente (consejo de Golpes Bajos). Plena ebullición de la Movida (terreno abonado por un hombre como Gil de Biedma).
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