
De telón de fondo un reciente 11 de Septiembre. La ciudad la presiden dos luces que recuerdan la ausencia de las Torres Gemelas. Es el inicio de la ultramodernidad. Los amigos de nuestro protagonista (Edward Norton) muestran cómo sobrevivir emocionalmente tras un hecho así. La crudeza y la culpa que siempre parecen tenerla los demás (un Norton en estado de éxtasis hace una lista pormenorizada de los odios a flor de piel), el culto al dinero y la autoafirmación a través de éste o un posible falso refugio en educar a críos/as mientras se reprimen impulsos. Esto y más es La ultima noche. El Spike Lee más certero, sin falsas máscaras, retratando el post-mundo en el que vivimos todos nosotros desde entonces. Frágiles y supervivientes como nunca.

Una escena consiguió clavarse en en una parte oscura y recóndita de mi mente. Los tres mirando hacia el río y el personaje de Norton señalando que qué gran vida la del remolcador del barco por el Hudson. Siempre, hagamos lo que hagamos, tenemos la sensación de haber errado en el camino. Lo otro es soberbia.
La última noche , por supuesto, un gran film para proyectar en institutos que dicen educar al futuro de la humanidad.
[Trailer de La última noche. Hora 25. Perfecto para una madrugada de larga reflexión]
Tu post me dio curiosidad y ganas de verla, me gustan mucho esos actores.
ResponderEliminar"Siempre, hagamos lo que hagamos, tenemos la sensación de haber errado en el camino. Lo otro es soberbia."
que buena esa frase!
Saludos