Mostrando entradas con la etiqueta Servando Rocha. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Servando Rocha. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de febrero de 2012

Nos estamos acercando

Si hoy por hoy existe una editorial combativa y con clara vocación rupturista, esa es, sin duda, La Felguera Ediciones. El listado de sus obras no deja lugar a demasiada incertidumbre sobre sus filiaciones y gustos más extremos, desde un esclarecedor y atípico (por poco habitual en el mundo del libro, casi todo es laudatorio) Ese imbécil llamado Sartre (Antología de insultos publicados en Internationale Situationniste y Potlatch) a King Mob. Nosotros, el Partido del Diablo, pasando por la estimulante historia de Patricia Hearst (hija del legendario Hearst, magnate de prensa -que Orson Welles retrataría en Ciudadano Kane-, que tras ser secuestrada apoyó activamente la causa de sus secuestradores)o el también imprescindible Motherfuckers! De los veranos del amor al amor armado. Libros de una editorial llamada a ser la nueva La Banda de Moebius o el relevo de aquella mítica colección de libros Star que educó en el underground a varias generaciones. Fetiches de culto propicios para la expansión y la formación de un nuevo carácter crítico (justo lo contrario que solicita una sociedad anestesiada y en horas bajas, de ahí quizás su inevitable y urgente necesidad).








La editorial, afincada en Canarias, y guiada con mano maestra por Servando Rocha (uno de los grandes especialistas en varios artefactos a la contra), es ya una guía de cabecera para entender esa otra Historia, la que pervive con más o menos aliento a través de los tiempos y que se transmite con pasión en una obra del calibre de Historia de un incendio. Arte y revolución en los tiempos salvajes: de la Comuna de París al advenimiento del punk. El otro gran libro de Historia. De los desclasados, de los tarados, de aquellos que sienten la manipulación y la retórica perversa de un poder que no deja de asegurar que actúa por nuestro bien(estar). Crueldades aparte, tener a mano esta colección de libros fantásticos puede ser la perfecta tabla de salvación ante estos tiempos irrespirables. Una muestra de lo que contienen: "Hay que encontrar soluciones tanto culturales como socio-económicas, soluciones que nos devuelvan nuestra fuerza creadora y nos alejen de la destrucción. La esperanza está en los jóvenes" (Black Mask Nº5, abril 1967). Reflexiones más necesarias que nunca y que se unen a las propias, dando forma a ese otro título ideal (como mucho en esta gran sello editorial), Nos estamos acercando. No dejen de hacerse con algún ejemplar en su librería más activa.










[Lou Reed 1974, cuando escucharle era jugar con el mismísimo diablo]




lunes, 15 de noviembre de 2010

¿Rock n´roll para todos?

El pasado jueves fue el día de Vinila Von Bismark & The Lucky Dados. Una chica resultona (y famosa entre la fauna rock -mi madre, se lo dije a alguien, no tiene ni idea de quién es-) y un grupo rockabilly con la intención de triunfar en el sentido más amplio (y quizás más peyorativo, luego continuaré este planteamiento). Sin duda era el sitio en el que había que estar el jueves. Las opiniones se dividían: el público bailó con más o menos entusiasmo (aunque la mayoría iban de miranda, las primeras filas eran otra cosa), los músicos de los que me fio técnicamente los apedrearon técnicamente en la distancia tildando todo ello de "verbena rock" (chulo el concepto, ¿eh?). Luego la salsa de tomate salía resbaladiza a borbotones de las puertas del recinto de la Cafetería del Campus, aunque había quien hizo una defensa más o menos colérica (nunca vi tanto público en los conciertos de los jueves).

¿Quieren saber mi opinión? No tienen porqué. Aunque creo que puedo ser imparcial (bueno, salvo que Vinila me llame ahora, que lo veo poco probable, y quiera tomar algo en la intimidad y susurrarme cosas sucias al oído). Aquello tuvo algo de artificioso por excesivo (cada vez descreo más de los excesos a ciertas edades): exceso de agradecimientos, exceso de tópicos del rock, exceso de técnicas de venta... Vamos, escasa realidad y mucha representación, eso no quita para que alguno bailara creyéndose ante una jukebox postmoderna en el dinner. Allí se fue a admirar la fama (efímera y todo lo que quieran, pero máximo culto en nuestros días), si luego se podía uno agitar bienvenido era.


Existe una nostalgia del rock n´roll, de un mundo ordenado, con facciones bien definidas, con los buenos muy buenos y los malos muy malos, pero eso es nostalgia de un paraíso perdido (que nunca existió del todo aquí, en este país de garbanzos con chorizo -el que los tuviera-). La realidad norteamericana como un pasado total de la humanidad reciente. Hay quien habla mejor de todo esto (les recomiendo efusivamente Agotados de esperar el fin de Servando Rocha, mejor analista en este sentido que yo).

Volviendo al show. Mi más profundo dolor no es la hipótesis de que ya ellos ponen por delante lo de que son un "producto", a la defensiva, previendo lo inevitable, (que yo sepa, en tiempos capitalistas, salvo escasas excepciones todo es un producto si hay dinero de por medio). No, eso es lo de menos, lo peor a mi juicio es querer versionar a Nancy Sinatra (adoro a esa mujer) y hacer el "These Botts are Made...", cuando ya todos estamos cansados de su gran hit sixty (probablemente querían que todos lo corearan como en un pequeño Rock in Rio miniaturizado). Si hubieran versionado "Summer Wine" o "Some Velvet Morning" estarían salvados y hubieran ganado mi respeto y el de muchos músicos de la ciudad, salvados, claro, de un infierno que hoy parece apetecible para todos. La credibilidad y la fama hace décadas que no conjugan bien (aunque Vinila lo desee con todos sus tatuajes juntos).


Pero como el mundo no es perfecto y todo eso, y ya lo vamos sabiendo, les recomiendo un error menor, tiernamente fiero y vivo como la sangre. Este próximo jueves Triángulo de Amor Bizarro visitará esta fría ciudad. Si quieren ver rock con vida propia (y no solo aparente o como artificio) acerquénse al Gran Café a escucharles. Verán que la cosa ha evolucionado, que las poses y los guiños sobran y la subversión rock siempre sobrevive en unos algunos niñatos que quieren cambiar (un poco) el mundo. No se los pierdan y no olviden, tampoco, que el punk nos salvó, cuando todo parecía perdido, del artificio y los nombres con luces de neón.


*Imágenes de Hugo Alonso.





[Triángulo de Amor Bizarro, la más potente de las bandas gallegas de la actualidad. El ruido y la furia (y la voz suavemente sugerente de Isa). Algo así como unos Spacemen 3 coruñeses.]




martes, 27 de abril de 2010

Autogolpearse

¿Es esto un mal sueño? Desafortunadamente parece que no, al menos mi piel no dice eso. Ayer aparecía publicado en prensa que una chica británica, tras más de 200 entrevistas y ningún puesto de trabajo, decidió suicidarse con una ingesta masiva de pastillas (suicidio tipo en la era "hipermoderna"). Viene a ser como ese ejemplo que solían utilizar los situacionistas galos (ante el colapso y la dificultad de comprender los formularios y la burocracia, un hombre francés acaba suicidándose) o, ese lema doloroso en las paredes que empleaba King Mob (los post-situacionistas ingleses) que venía a decir algo así: trabajo-comer-trabajo-dormir-trabajo... uno de cada tres sufre un colapso nerviso (revisen la interesantísima bibliografía de Servando Rocha sobre el tema, especialmente su Historia de un incendio).



Las calles ondulan silenciosas. Las madres empujan los carritos de sus pequeños (el futuro de todo esto, no lo olviden, si es que lo hay). Alguien hacía un comentario en este mismo blog que me hacía meditar: en la anterior actualización relativizaba el velo como problema de magnitud, pero es, en el fondo, ese mismo problema que han ido arrastrando todas las mujeres día tras día; lo que ocurre, lo que me preocupa, es la alienación total, masculina y femenina (ninguna guerra es pequeña, sorry). Nos estamos golpeando a nosotros mismos, entre nosotros mismos, un golpe y otro en la misma zona, un abdomen castigado. Los ojos amoratados. Somos como ese Jake Lamotta que golpea la pared hasta destrozarse las manos, las nuestras. Así actuamos. Nihilismo pasivo. Cada generación anterior luchó por algo. Puede que seamos la primera que no nos pongamos de acuerdo sobre a qué prestar atención: Irak (la de los 60 tenían Vietnam como punto en común, algo flagrate e injusto a todos luces), calentamiento global, el paro, la corrupción... Quizás los problemas son demasiados. Los velos, ay, crecen por todas partes, más que nuestras cabezas o nuestros pensamientos. No hay palabras suficientes. No hay tiempo. Y el lenguaje es una trampa.





[El Niño Gusano. Y eso que los 90 parecían decadentes. Todavía no habíamos visto nada./Este viernes, a partir de las 0:30 hs., en la Taberna Belfast, una de las formaciones actuales mas imprescindibles, Nudozurdo. Los ví por primera vez en el Carmencita Festival y me dejaron boquiabierto. Bien por tenerlos aquí de nuevo.]