No es extraño, creo yo, que esta fuera una de mis películas favoritas en mi larga adolescencia. Un grito, un susurro en la noche (depende de para quién), de un chico solitario y lector enfermo en un instituto donde las sombras son alargadas debajo de la perfección, las buenas notas y una agradable imagen de sitio bien. Y todo con una radio pirata. Con música de Cohen y los Pixies. Con arrojo y sin demasiado miedo.

Recuerdo que no debía de tener más de dieciséis años, y al acabar de ver esta estupenda cinta (la he vuelto a ver, y todavía mantiene frescos muchos de sus aciertos, resulta casi visionaria) uno tenía la indefectible necesidad de montarla, de saltar, de gritar y bailar (ya decían los situacionistas que la subversión es siempre divertida). Es bueno saber de dónde viene uno, de dónde proviene su forja, su inconformismo que siempre causa dificultades. Quizás la película sea puramente teen, pero guarda un agradable mensaje en tiempos de recortes, paro y dificultades. Esos son los artefactos peligrosos con los que crecí. Y resultan actuales.
[Inicio frontal de Rebelión en las ondas con un exhuberante Christian Slater, luego insigne consumidor de estupefacientes con su adorado compañero de fatigas Robert Downey Jr. ("¿No tenéis la sensación de que está todo podrido?")]
Está película siempre ha sido una de mis favoritas en, como dices, el estilo teen e inocente... y "Everybody Knows" realmente pone la carne de gallina.
ResponderEliminaren que todo está podrido estoy totalmente de acuerdo
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