La resaca de humo y cervezas del CCAN me llevó a refugiarme en el cine el fin de semana breve y lluvioso/luminoso. Rescaté del fondo del fondo de una balda de películas la legendaria cinta de Pollack, Danzad, danzad, malditos. Final del sueño hippie, con una Jane Fonda enfadadísima y guapa hasta el hartazgo (qué lejos parecía el aerobic y el muslo duro). Gran película que me hizo pensar en reinterpretaciones de la carga laboral, la pareja y la familia, los caballos (¿qué me ha pasado este fin de semana con los caballos?). El agotamiento de los de siempre. Haceros con una copia si queréis sufrir/disfrutar con buen cine.

La dosis de belleza amarga (como el aceite balsámico) me lo aportó Fish Tank. Reciente filme británico que con una fotografía preciosista y luminaria retrata cierta realidad social de los bloques de edificios, los hogares monoparentales y la falta de perspectivas. Una adolescente, Mia, sueña únicamente con bailar y ve pasar los días sin esperanzas. Aunque una persona, una nueva pareja de su madre, parece prometerlo todo. Premio del jurado en el último Cannes y todo un acierto para una tarde sensitiva.

[Y para colmo, Juan y sus cuidados sonoros me proporcionaron el single de la Birkin con Gainsbourg con el que, dicen, tanta gente ha tenido sexo afrancesado]
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