lunes, 16 de mayo de 2011

Yo estuve allí

Como suele decirse, yo estuve allí. No desde su inicio, me uní en soledad a la altura de Santo Domingo y participé de ese algo que estamos olvidando, una manifestación, el derecho esencial a protestar en una democracia. Sí, ayer participé de esa marcha sin colores políticos que fue el 15 M. Y suscribo personalmente la mayor parte de lo que allí se dijo. No a un sistema que trata al ser humano como mercancía, y lo deja en manos de banqueros y políticos que acentúan el problema. No, evidentemente, a una forma de vida presidida por la corrupción y el individualismo más sangrante. No, por supuesto, a una crisis económica que se lleva por delante a los más desfavorecidos, mientras las cuentas "corrientes" de otros no dejan de crecer aprovechando el caos y el "sálvese quien pueda". Lo que no sé es si Islandia es la solución, pero de lo que estoy seguro es de que lo que veo a mi alrededor no lleva a ninguna parte. En todo caso, a un pozo sin fondo lleno de muerte, dolor y traición colectiva.


Estoy harto, y por lo que veo no soy el único. Amas de casa, padres de familia, currantes y especialmente jóvenes, asistieron a una manifestación en León que algunos cifran en un millar de participantes. No lo sé, nunca se me dio bien calcular masas. Lo que sé es que la gente de esta y otras ciudades (unas 50 señalan los medios de comunicación)han llegado a su límite de tolerancia a este absurdo, a esta vida hueca tal y como hoy la conocemos. Por lo que se dijo en la Inmaculada, habrá más convocatorias. Probablemente y con suerte un día pueda decir, yo estuve allí, en ese primer 15M. Tal vez el principio de un cambio imparable para todos nosotros, no sólo para mí. Ese es el principal cambio.

domingo, 1 de mayo de 2011

Amistades sensibles (melancolía y vampiros)

Da gusto tener algunos amigos. Y más si son como estos: creativamente enormes e imparables. Os presentaré:


Javier Ordás es el creador de Infernaliana y compañero en Azul eléctrico, además de colaborador en multitud de revistas y fanzines. Y para colmo, insaciable guitarra acústica en uno de los grupos del momento, Nodding by The Fire (que se lo digan a los de Mondosonoro, que los tienen en un gran altar pagano). Hace muy poquito acaban de sacar nuevo EP, el magnífico At Home at the Wilderness, un paso de gigante en su proyecto instrumental, que no deja de lograr fieles a este y al otro lado del Atlántico. Impecables, sensitivos, etéreos, magníficos... parece que todo queda corto para describir una de las propuestas más singulares y honestas de la última hornada leonesa. Haceros con su nuevo EP si no queréis quedar al margen en las conversaciones sobre lo que sucede en esta ciudad de frío y calles vacías. La música que está sonando en todos los hogares inquietos, en los que justo después puede escucharse Nick Drake con etilo, humo y nostalgia.


Y por otro lado, mi buena amiga Celia Novis (también compañera en Azul eléctrico), que por fin va a presentar su documental sobre José R. Larraz, On Vampyres and other Symptoms . La historia de un director prolífico y altamente valorado fuera de nuestras fronteras por títulos como Vampyres. Filmes algunos de ellos que ofrecieron sugerentes ideas a nombres como Tarantino o Coppola. Decía que por fin, porque esta psicóloga y periodista es una de las mujeres más constantes que conozco. Pura pasión por el cine y por crear algo de altura. Hagánme caso, porque un día se hablará de ella como ese gran nombre que este país cafre y salvaje dejó escapar (se me quiere ir a los USA, a visitar Graceland o tomar cafés largos). Si la ven, no la dejen marchar. La presentación oficial será pronto, en el Festival Internacional Documenta Madrid, el sábado 7 de mayo a las cinco de la tarde. Vayan por mí, díganle que crear lo merece todo y que siga así, aquí o en Wiscosin.







[Para ambos, este hit subterráneo con sabor a celuloide cítrico. The Feelies]



lunes, 11 de abril de 2011

El ansia de vivir

Hace poco me he hecho con el último álbum del magnífico Edwyn Collins. En un mundo que parece descender continuamente hacia un abismo insondable, cosas seguras como Collins no están de más. Reconozco que es uno de mis héroes personales, más teniendo en cuenta una vida de caídas y levantamientos continuos, el más reciente una doble hemorragia cerebral que le llevo, dicen por ahí, al postramiento, medio cuerpo paralizado y a tener que volver a hablar y por supuesto cantar. Por eso, este disco, Losing Sleep, parece el de más altura de todos los suyos. Como una cima inconcebible para el rockero al que la vida sólo le ofrece drogas y féminas más o menos voluptuosas. Lo suyo es una lucha directa con la propia vida (porque el talento lo tiene demostrado), un pulso gravitatorio con lo pesado de los días y la mordedura de las horas. Escuchar Losing Sleep (y pagar por ello, porque este hombre se tiene merecido cada euro que desembolses) es una experiencia estimulante, de confianza en el ser humano, en la necesidad de crear y seguir adelante, con una sonrisa irónica o una muesca agradable de desencanto. Edwyn Collins, qué tipo.


Yo al Sr. Collins (es padre de familia) le conocí de adolescente con su hit imbatible "A Girl Like You", que sonó mucho una temporada en las radiofórmulas y las cadenas de música televisada. Lo volví a reencontrar en la universidad gracias a un amigo vestido de negro, y desde entonces no me he separado nunca demasiado de él (de Collins, del amigo no sé mucho). Tiene la curiosa habilidad de que cada día le admire más, y esa voz de bardo inglés borrachuzo resuene en mi cabeza cuando la tarde se vuelve gris y la tristeza se hace norma. Pero lo más alucinante, con sinceridad, de sus canciones, es que muchas tienen un verdadero e indefinible impulso vital. Va a ser verdad que, al final, esto de la vida merece la pena.











[El último Edwyn Collins, más Collins que nunca]


jueves, 7 de abril de 2011

Dinamitando prejuicios bobos

Sé que puede parecer frívolo hablar de una película como Napoleon Dynamite en un día en que cientos de jóvenes salen por las calles de Madrid para protestar por la rampante precariedad laboral (el que pueda ser precario, que hay quien ni puede), pero resulta que volver a ver este filme produce una amplia sonrisa difícil de desinstalar, y además, ya está la columna de ileon.com para quejarme del mundo (lean y me cuentan). La cultura del pardillo (o nerd para los norteamericanos) en el cine nos ha dado muchos y muy buenos momentos. Porque no nos engañemos, no siempre hemos sido los más "populares" (por utilizar otro concepto yankee) y sí nos hemos sentido todos cerca del que no es sonreído por la chica guapa y sí por las pelis de La Guerra de las Galaxias. Siempre fue la gente más divertida. Supongo que por eso me gusta tanto Big Bang Theory, porque me siento de los suyos, con sus neuras ágiles y su sistema de valores. El dinero y la fama para los que están vacíos de todo (aunque si sobra, que avisen, que no llega uno muy boyante a fin de mes).


Napoleon Dynamite es la historia de un freak en toda regla en su paso por el instituto, su particular historia con los abusones, los ligues y las formas más o menos útiles de soportar el tedio. No se mientan a sí mismos, el instituto no es tan molón, no pasan cosas tan divertidas, más bien es un preámbulo de lo que nos encontraremos en la vida y en nuestras deformes relaciones humanas (ay). Aunque en esta etapa al menos se tiene un artefacto como el humor, más peligroso que la dinamita y más sano que unas espinacas frescas. Ah, y voten por Pedro. Vean y entenderán. Yo lo haría.






[Primer single del nuevo álbum de The Kills. El rock como estilo vital sacro]




martes, 22 de marzo de 2011

El cielo era esto

Cada vez que pienso que Pulp van a reencontrarse y tocar en Barcelona en el Primavera Sound me da un pasmo, se me suben los trigliceridos y se me infecta la orina. Y más cuando pienso que no voy a ir a verlos (no por voluntad propia, claro está). Los que vayáis no me saquéis el tema, ¿de acuerdo? Gracias. Sé que Suicide (el otro gran nombre que pisará suelo catalán) hará uno de esos raros espectáculos suyos, de los que no sabes si mantener la mirada o echar una parrafada con el compañero debatiendo su importancia en la historia de la música popular. Esa no es mi preocupación. Lo es sobre todo que Pulp vayan a hacer un conciertazo redondo, en esa habitual maquinaria de reloj suizo típica de los británicos más flemáticos del reino. Sí, Pulp. Jarvis Cocker y cía. Esa gran banda fabricante de himnos, de sensibilidad post-moderna (y clásica a la vez), ese grupo, digo, que me educó en algo tan vasto como el pop.


Pienso en Pulp, sueño Pulp. Si algún promotor quisiera traerlos a Madrid le estaría muy agradecido. Supongo que habrá claúsulas de exclusividad y demás jaleos. ¿Pero qué más da? El mundo parece que está a punto de derrumbarse, de partirse por la mitad y salir algún estrépito infernal. Leía el otro día que hasta los días son ahora más breves debido al cambio en el eje terrestre por el terremoto japonés. Pues eso, ver a Pulp antes de que todo esto se vaya al carajo estaría bien. Y si no, en la otra vida, porque estoy seguro que Dios escucha Common People en su ipod celestial. Quizás ellos tengan que ver con este desastre general. Tal vez Dios se los quiere llevar a su diestra y ponerles a tocar todo el día como en una perfecta banda sonora. Delirio o puede que otra hipótesis más.








[Do you remember the first time? o el pop se hizo carne, en directo en el Brixton Academy]




domingo, 20 de marzo de 2011

Sabor desordenado

Vila-Matas y su mujer tienen una fotografía de Enrique y yo juntos, perdida entre montones de imágenes. Creo recordar que parecemos un padre y un hijo que hace tiempo que no se hablan. O tal vez no, y sólo sea una imagen más de escritor admirador-escritor.


Suelo hacer ejercicio físico a menudo. A algunos les suena contradictorio que alguien que escribe y piense haga ejercicio. Insisto en hábitos más o menos saludables en mi vida. Mi cabeza logra hacer las cosas mejor.


En ¿Qué he hecho yo para merecer esto? de Almodóvar, el escritor le dice a la prostituta interpretada por Veronica Forqué, una tal Cristal, que sólo los buenos escritores son viciosos. Los demás lo aparentan, añado yo. Existe un culto abierto al malditismo como medio de vida profesional. El lagarto de la película se llama Dinero. Me parecen increíble que a nadie, que yo sepa, se le hayan ocurrido ambas cosas antes.


Leo libros sobre la virginidad y me siento más virgen. Recuerdo novias guapas con granos y sonrisa constante en el aire, como un rayo rojo impactando sobre los demás. Siempre fui un chico agradable para las madres y padres de la gente (existen excepciones, claro está). Casi todos ellos me saludarían encantados y recordarían mi nombre hoy. Hace poco me ocurrió con una profesora. Recordó mi nombre al instante. Llevábamos treinta años sin vernos.





[Foals o el entusiasmo contenido de vivir]



viernes, 18 de marzo de 2011

Tres pensamientos tres

También me gusta compartir este espacio. Hoy lo hago con esa maravilla humana de nombre Julia. Julio & Julia, como en una vieja película en color.



TRES PENSAMIENTOS TRES


En este pensamiento
no tengo celos de tu guitarra
porque en los punteos
sólo a mí me miras.

En este otro,
hay un fortuito encuentro.
Todo tu cuerpo
hacia mí se orienta.
Pronuncias las primeras palabras,
eres el primero en sonreír,
y te tomo la mano.
Cuánta suerte,
primero lo viví
y después lo pensé.


Este último
no se atreve a ser,
a ser pensado.
Tiene pánico
a la ducha
al agua
a la espuma del champú.

Tiene miedo
de que estos tres enemigos se alíen
y lo arrastren a la desgracia
del desagüe.


Por Julia Cubillo


Photo_ Jordan Bennet





[Beck o el pasado futuro parecía más brillante y único]