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domingo, 11 de noviembre de 2012

Largen y el nuevo escenario leonés


Parece la noticia de la semana. Largen y cía. han montado el pollo en la Universidad de León con un tal Manolo en pelotas, pasamontañas mediante y proclamas pseudohippies de otro tiempo (eso de "follémonos al Estado" me parece muy en el fondo de camisas de flores). Un batiburrillo, vamos. Y como León es un pueblo grande fácil de impresionar, pues ya está montada. Muchos lo han definido como "pornoterrorismo" (o eso dice la prensa bienpensante) cuando no es la acepción más exacta, la verdad, más bien resulta una ampliación local algo pobre de los conceptos de Diana J. Torres (perfectamente expuestos en Pornoterrorismo (Txalaparta, 2011), libro del año perfectamente reseñado en este blog). Pero mientras en la srta. Torres veo cierta intención crítica profunda, neofeminismo y deseos indirectos de cambiar el mundo, en esta nueva y extraña perfomance intuyo un mucho de provocación soft (otra cosa es que aquí se asusten con poco), algo de reivindicación personal y bastante viralidad curiosa (ya decía Gautier aquello de "Antes la barbarie que el aburrimiento", y de eso pecamos, no hay que engañarse). Esto no quita para que admire la estética y gran parte del discurso de Javier Largen y todo lo que le rodea. Aunque eso es otra cuestión que no viene al caso.







El problema está cuando esa misma Universidad decide denunciarlo, poner demandas y demás, demostrando su increíble pobreza intelectual y el escaso uso y asimilación de la ironía en una etapa social y económica tan al límite como esta. Eso quizá signique que hay que volver sobre los pasos ya dados, rehacer parte del camino y desarrollar una crítica más global y primaria (tal vez todo esté por hacer). Ironía de doble calado cuando gran parte de las instituciones de este país se han demostrado falibles y corruptas hasta la extenuación, y la universidad no parece una excepción. Cuando además, para colmo, hoy por hoy sólo es una fábrica generadora de desempleados y futuros inmigrantes. La autocrítica es saludable y a la Universidad de León el bueno de Javier Largen se lo ha venido a traer a las mismas puertas de la facultad de Filosofía (bendita metáfora). No verán el favor, claro. Preferirán seguir como hasta ahora. Lo que no debemos olvidar, creo, es el necesario derecho de expresión, tanto a nivel creativo como personal. Es más, se han gastado muchas energías para que Largen pueda hacer estas u otras cosas, y, porque no lo olvidemos, una pilila enmascarada no es una amenaza ni hace daño a nadie, salvo a algunas mentes en declive. Y quizá son demasiadas.









[Beastie Boys, fight for your rights]