Enésimo film sobre el hombre murciélago, y tercera entrega de la serie Batman por Christopher Nolan. Tercera cinta, digo, y épica final en torno al hombre atormentado y héroe anónimo que parece reflejarse y mimetizarse perfectamente en todas las décadas posibles, el hombre que vigila la ciudad desde las cornisas de nuestros rascacielos imposibles (será por ello que es el superhéroe urbano más filmado de todos). ¿Impresiones? Bueno, difícil no acercarse a las pantallas de los cines a ver al bueno de Christian Bale, enfundado en pseudocuero negro, con la enorme propaganda (incluido el asesino de Denver) y una entrega anterior con la mayor dosis de pensamiento reflexivo en una fórmula comercial reciente (al menos, que me venga a la memoria). Lo del asesino tuvo esos ecos a lo Baudrillard que tanto juego dan a la posmdernidad resabida (realidad y ficción confundidas para siempre, jóvenes que viven permanentemente como huida en un no-lugar (Gotham) y un largo número de diatribas qe darían para un par de libros-puzzle en una buena editorial de filosofía). Eso y y más, claro, aunque ciñéndonos a la nueva historia de Batman, debo decir que estoy un pelín desilusionado. La fotografía sigue siendo enérgica, la acción es ágil y gratificante, hay ideas de fondo acertadas, sorpresas de cuando en cuando... y, aún con todo, echo de menos a aquel Jocker ingenioso y tocapelotas.
[Lips like sugar, ecos y claroscuros]

