
Literatura fermentada y llena de aciertos, de niebla envolviendo las emociones y la confusión, de puntos suspensivos como muerte entrecortada... con esa sensación de que alguien piensa y utiliza su cabeza no sólo en beneficio propio, sino en el de todos nosotros, los desheredados de la vida y los coches de sillones de cuero.
No sé qué puede pensar Xen de todo esto. No se fía mucho de los psicólogos. Seguramente medite en bajo que este chaval alto y de manos grandes ha visto algo raro (adorable extrañeza) en ese espejo grueso que es La cámara de niebla. Puede que, como Rimbaud, piense que donde deja uno la poesía, la seguirán otros. Esa eterna lucha por hacer soportable todo esto que nos rodea. Niebla y niebla. Desesperación. Muerte y más muerte. Y, claro, a eso sólo se atreven unos pocos. Xen es uno de ellos. Te la debemos.
[The Kills, ese dúo bello como la lluvia que define nuestro tiempo mejor que nadie. Suenan mucho a The Velvet Underground. Pero lo contrario es muy difícil. Pasaron los tiempos de los grandes inventos (por mucho que lo pretenda Animal Collective)]
un gran libro, ya lo creo que sí...
ResponderEliminarhe subido tu reseña a hankover, Julio:
http://hankover.blogspot.com/2011/01/buscando-entre-la-niebla-por-julio.html
un abrazo & feliz 2011
v
demasiadas veces, muchos años, Julio... ahora mismo... perdido entre la Niebla donde sólo moran sombras... Pero siempre, como una voz que distrae al cazador que sigue el rastro de sus huellas, y le hace romper un breve instante ese círculo vicioso, un simple traspiés que amplía sobre el terreno la búsqueda de sí mismo, esa que ya intuye que sólo acabará cuando escuche detrás de sí sus propios pasos, antes del silencio, pues siempre llegamos tarde a nosotros mismos, somos un eco que no conoce origen ni destino, aun cuando, a veces, esa voz entre la niebla lisérgica sea la luz que le desoriente del enfermizo camino y le sitúe de nuevo en su senda: avanzando en pos de no se sabe qué.
ResponderEliminarEsa ha sido tu voz hoy, Julio. Gracias.
cuando el tiempo te ha desnudado, perdidas las máscaras que te receta Occidente... Cuando ya no se puede disimular la hemorragia interna y si tienes la suerte de poder avanzar, tu rastro será de sangre... puntos que se suspenden, que brotan de tus entrañas... puntos que, quizá, los que vengan detrás sepan ver algo en ellos, y seguir un rastro donde te has perdido buscando luz... Una puta luz.
Gracias, siempre, V.
- joder qué rollo, tú.
- dicho he, pues.