No dejo de escuchar "Saturn Strip" de Alan Vega. Es hipnótico. Quise ver sus resultados con las masas y no me defraudó, me volvió a recordar que el genio neoyorkino es más efectivo cuanto más sorprende (por desconocido) a quien lo escucha. "Goodbye Darling" resultó un atractivo cóctel de mundo subterráneo, minimalismo y subversión (justo lo que necesitan estos tiempos). Hubo hasta breves aplausos.

Vega deja atrás los tópicos y nos recuerda que puede haber vida después de una genialidad llamada Suicide. Repetición y más repetición frente a una realidad caótica e impredicible. El punk también se basaba en una idea similar.
Larga vida a Alan vega. Larga vida a la música que nos salvará.
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