De vez en cuando el cine comercial da agradables sorpresas.
Drive es ese gran título escaso y necesario, el modo perfecto de reconcialiarse con la gran pantalla (ahora que todo parece pasar por lo digital y las descargas). Cuando ya resultaba un mantra asumido que en los cines no pasaba nada bueno, llega un tal Nicolas Winding Refn (Mejor Director en Cannes) y se marca un
Fast & Furious nada choni, hecho de impecable buen gusto y alta dosis neuronal (apelando siempre a algo puramente instintivo y emocional, eso sí). Justo eso que muchos venimos deseando desde hace no se sabe cuándo, para así dejarse de tanta admiración artrítica y disfrutar de un un cine actual, atractivo y muy popular (dejando esnobismos y pedanterías atrás). Lo que siempre debió ser una auténtica sala de cine (si hubiese primado más, claro, la sensatez y menos las fórmulas redondas de
marketing). Estilo de autor, vaya.

Ya digo, cuando estábamos un poco hartos de rollos infumables o de películas con miles de explosiones y cero chicha, llega
Drive para cambiar las reglas y poner todo patas arriba. Buena fotografía, alucinante interpretación , perfecto pulso narrativo... vamos, como que he cogido luego el coche de otra manera, quería unos guantes de cuero marrón(cuando la vean entenderán el por qué). Que me venga a la memoria, no me pasaba algo así desde los
Goonies.Si quieren pasar un buen rato y además ver buen cine, creo que no tienen muchas más opciones. Ahora que Cronenberg ya no saca sustancia a algo como Freud y Jung (el gran
bluff de la temporada), o Polanski hace teatrillo urbanita, solo nos queda deleitarnos como adolescentes que acaban de sacarse a la primera el carné de conducir. Me cuentan.
Que disfruten del nuevo año.
[Trailer de Drive. Conducir en el año del apocalipsis]
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