jueves, 21 de noviembre de 2013

Languidecer




"Antes la barbarie que el aburrimiento"

Téophile Gautier










"La vida es, decididamente, un autobús 
repleto de horrorizados pasajeros."

La historia del silencio, Pedro Zarraluki





"Como las afables abuelas francesas ante la guillotina,
también los ciudadanos modernos se han acostumbrado
a ver cada noche, mientras cenan, todo el horror, la maldad, 
la guerra, la injusticia y los crímenes que asolan 
al mundo que los rodea."

El factor fama, Mercedes Odina/ Gabriel Halevi


















[ Frankie Goes To Hollywood, barbarie relax]















jueves, 24 de octubre de 2013

El Descrédito




Louis Ferdinand Céline (1894-1961), autor de Viaje al fin de la noche y Muerte a crédito (sus dos obras más conocidas), fue sin duda uno de los más grandes y polémicos escritores del pasado siglo, referente indiscutible de las generaciones venideras y fuente de inspiración permanente para la prosa contemporánea.

Sus panfletos antisemitas y su colaboracionismo con el régimen pronazi de Vichy durante la Segunda Guerra Mundial, le condujeron a la infamia y el descrédito (además de a la cárcel y el ostracismo), suscitando desde entonces las más controvertidas y apasionadas polémicas.

En El descrédito: Viajes narrativos en torno a Louis Ferdinand Céline, un grupo de escritores españoles contemporáneos aborda, cincuenta años después de su muerte, su figura y su obra, exponiendo su visión personal, subjetiva y crítica sobre un autor indispensable para entender la narrativa más reciente.










Los autores:  Miguel Sánchez Ostiz, Mario Crespo, Celia Novis, José Ángel Barrueco, Óscar Esquivias, Bruno Marcos, Pepe Pereza, Isabel García Mellado, Alex Portero, Vanity Dust, Juanjo Ramírez, Patxi Irurzun, Juan Carlos Vicente, Velpister, Esteban Gutiérrez Gómez, Pablo Cerezal, Javier Esteban, Choche, Miguel Baquero, Carlos Salcedo Odklas, Joaquín Piqueras, Adriana Bañares, Gsús Bonilla, Alfonso Xen Rabanal, Daniel Ruíz García, Enrique Vila Matas.



Una antología coordinada por

Vicente Muñoz Álvarez &  Julio César Álvarez 
para Ediciones Lupercalia.


















[Céline,  brillo sucio]







jueves, 10 de octubre de 2013

Confort e Internacional Situacionista






"El ESTADO DE BIENESTAR nos impone hoy, en forma de técnicas de confort (batidoras, conservas, Sarcelles y Mozart para todos) los elementos de una SUPERVIVENCIA a cuyo mantenimiento no han dejado y no dejan de consagrar toda su energía la mayoría de las personas, prohibiéndose al mismo tiempo vivir."




"(...) lo que en sí mismo debiera permitir construir con abundancia, nos sume en una pobreza de lujo y hace la alienación tanto más insoportable cuanto que cada elemento del confort nos cae encima en forma de liberación y con el peso de la servidumbre."




Internacional Situacionista, nº8 (1963)

























[MUDHONEY,  Don´t touch me]






miércoles, 25 de septiembre de 2013

Introducción a la violencia pop




God Bless America (2011, aquí traducida desastrosamente como Armados y cabreados) es esencialmente una película de serie de B. Una de esas cintas que nunca salen de los videoclubs y que esconde unos cuantos aciertos que bien merecen tenerse en cuenta. Las comparaciones son odiosas, o eso dicen, pero sobre este filme violento y sanguinario sobrevuela y pesa otra película de semiculto, Un día de furia (1992). Sí, exacto, aquella historia protagonizada por Michael Douglas en que un tipo corriente, harto de todo, la emprende a tiros contra lo que le rodea. En God Bless America, un tipo corriente también, quizá con más ética, paciencia y principios que la media, explota tras tener que soportar regularmente a sus vecinos vociferantes, un montón de programas de televisión que alienan a la mayoría (espeluznante la visión sobre esos programas de "talentos" musicales), y una falta de sensibilidad que se ha extendido socialmente como una peligrosa mancha de aceite. Toda esa basura que tragamos regularmente cada día. El protagonista explota, claro, porque le confirman un tumor cerebral sin muchas opciones. Explota, porque ya nada importa entonces, porque ya no es necesario soportar ni un día más un trabajo que disgusta, una hija caprichosa o la imposibilidad de convertirse en alguien esencialmente bueno con los demás.










Para ello contará con una colaboradora inesperada, una adolescente furiosa con la vida que también decide coger un revólver junto a él, convirtiéndose ambos en unos Bonnie & Clyde en clave pop y con ropa de saldo de grandes almacenes. Así, se transformarán poco a poco en esos definitivos justicieros contra el mal gusto, la hipocresía o el odio político/ religioso. Una de esas parejas contra el mundo. Heredera directa de aquella otra de tintes psicopáticos que fue la protagonizada por Juliette Lewis y Woody Harrelson, Asesinos natos (1994), donde todo se resolvía con litros y litros de sangre e ironía. Pero mientras aquellos Asesinos natos parecían excesivos o despiadados, estos hijos de una Norteamérica en decadencia parecen niños jugando fuera ya de su rincón de castigo, basado puramente en tragar y tragar una realidad irrespirable que insulta a la inteligencia y el sentido común. Porque Norteamérica, de cuando en cuando necesita disparar como una catarsis de conexión histórica (el noteamericano medio lleva un vaquero dentro de sí) en que el disparo con armas de fuego funciona como un fallido orgasmo sustitutivo. Una discutible liberación de lo que no soportamos. Aunque quizá también es cierto que soportamos demasiado.























[God Bless America, violencia y prestigio pop]

















miércoles, 11 de septiembre de 2013

Generalizar la palabra




"Desde cualquier ángulo que se mire, el presente no tiene salida. No es la menor de sus virtudes. A aquellos que querían esperar a toda costa, les roba todo apoyo. Aquellos que pretenden ostentar soluciones son desmentidos al momento. Se escucha decir que la situación sólo puede ir de mal en peor. Es la sabiduría de una época qua ha llegado, bajo sus aires de extrema normalidad, al nivel de consciencia de los primeros punks."





"Sabotear toda instancia de representación. Generalizar la palabra."



Comité Invisible





































[The Growlers, One Million Lovers, la insurrección de un millón de mentes (Trocchi)]









martes, 27 de agosto de 2013

Shine on



"I don´t why I dream this way,
The sky is purple, things are right every day,
I don´t know, It´s just this world´s so far away,
But I won´t fight and I won´t hate, well not today

(...)


In the garden in the house of love,
Sitting lonely on a plastic chair,

(...)


She, she she she shine on,
She she she shine on..."








(House of Love, Butterfly, 1990)
























[ House of Love, brillos y tal ]
















domingo, 28 de julio de 2013

La primera vez que me quedé quieto



No importa cómo nos conocimos. O en todo caso sólo importa en la medida que hizo posible aquel encuentro. Hacía calor. Demasiado. Las ciudades siempre guardan el calor bajo el suelo como los niños sus juguetes favoritos. Quedamos en una de esas cafeterías de la parte vieja. Decoración vintage y las típicas columnas blancas con relieves. Yo llegué antes. Pedí una cerveza para calmar los nervios y sentir que podría decir todo lo que tenía que decir. Ella llegó después. Traía un vestido de colores muy vivos, una inmensa sonrisa en la boca y un cierto aire de entusiasmo ansioso. Estuvimos hablando muchísimo. Pero llegó un momento en que nuestros ojos se encontraron como una especie de respuesta sin rodeo, algo neutro y transparente como la luz directa de un foco. Nos miramos en silencio y decidimos irnos de allí. Pagé la cuenta y solo pude fijarme en mi cuerpo nervioso y en su cara cada vez más brillante. Sudábamos un poco. Caminamos y nos reíamos. Algún silencio. Y todas esas palabras que parecían ir en la dirección correcta. El instinto o dios sabe qué. Nos deseabamos tanto.  








Luego nos besamos en la calle. La gente que pasaba al lado se quedaba mirando. Ya nadie se besa de verdad. Únicamente los locos, los apasionados o los adolescentes. Y entre todos ellos son bastante pocos. Su pelo brillaba. Su cuerpo era una especie de caja de resonancia de mi inmensa necesidad de ella. Nos propusimos casi a la vez alejarnos de la mirada del resto. Al final, nos fuimos a un pequeño hotel con sábanas recien planchadas y olor a limpieza. Llegamos besándonos. Impregnados de tantísima pasión que ni al más insensato se le hubiera ocurrido parar aquello. Nos desnudamos rápidamente. Me fijé casi por inercia en cada pequeño rincón de su piel. Era suave y tenía un color un poco dorado. Pasaba mis manos arriba y abajo por su espalda, por su sexo, quitando cualquier cosa que entorpeciera nuestra desnudez. Seguimos besándonos, diciéndonos. El calor llegaba de la calle. También las sirenas y las pocas conversaciones. Ella decía derretirse. Cogía aire por la boca. Sabía a sal y a impulso. Gemíamos de tanto placer que supongo que a los vecinos de habitación sólo podría resultarles excitante o un tremendo insulto. Para colmo, estaba tan atractiva que lo único que podía pensar era en repetir aquello una y mil veces. Cuando acabamos, todo quedó en un inmenso silencio. Nada incómodo. Una especie de calma en el caos de nuestras vidas. Se levantó. Y desnuda se quedó mirando a través de la ventana de aquella ciudad que nos había permitido respirar. Sonrió. Y dijo que estas cosas sólo pasan en las vidas de verdad. Asentí y me quedé quieto. Por primera vez. 















[Y mientras, no dejaba de tararear esta canción en mi inglés más torpe]